¡Oh, musa! Canta del mármol y el oro,
donde las máscaras ocultan verdades,
un eco resuena, como un juramento roto,
la sangre de ayer, hoy mancha voluntades.

El maestro, con sombra de padre perdido,
teje redes que atrapan al hijo fiel.
¿Es traición o un camino torcido?
¿Es justicia o un nuevo nivel del infiel?

En esta danza de mentiras y acero,
Jon enfrenta el filo de su propio credo.
¿Seguir al deber, o ceder al veneno?
¿Quién es el héroe, y quién el ajeno?

¡Oh, musa! Canta también de ella, la luz en las sombras,
la protegida que Jon juró guardar.
De su risa que apagó tormentas,
y su mirada, el único hogar en un mundo fractal.

De ojos que atrapaban la luna
y voz que calmaba las guerras de su ser,
ella, más que un amor o promesa,
era el destino que debía defender.

Pero el juego de los hombres oscuros
la ocultó tras velos de dolor y sangre.
Jon, guerrero de juramentos rotos,
ahora busca entre cenizas su estandarte.

¡Oh, musa! Lleva su nombre en el viento,
grita su esencia en cada rincón perdido.
Por ella, Carter cruza abismos sin tregua,
por ella desafía incluso a los dioses dormidos.

Así, la batalla se alza en su pecho,
una guerra de amor y justicia truncada.
Que los versos sean su espada eterna,
y su lucha, el canto de un alma consagrada.

 El eco de los pasos de Jon Carter resonaba en el corredor vacío del Nocturne. Las luces tenues de las lámparas proyectaban sombras alargadas en las paredes, un recordatorio de los secretos que se escondían en cada rincón. Había algo en el aire, más que el aroma de cigarros y licor caro: una tensión, una verdad que estaba a punto de romperse.

Jon caminaba con una cautela que no era habitual en él, como si cada paso cargara el peso de una traición que aún intentaba procesar. Sus hombros, normalmente relajados, ahora estaban tensos, marcando el contorno de una silueta contenida en furia y decepción. Las sombras que las lámparas proyectaban en su rostro acentuaban las líneas de cansancio bajo sus ojos, señales de las largas noches sin dormir.

Su mandíbula estaba apretada, los dientes rechinando en un esfuerzo por mantener bajo control los sentimientos dentro de él. Jon venía listo para cualquier situacion, vistiendo un traje de combate que parecía demasiado ajustado ahora; como si la traición de Elijah lo hubiera encapsulado en una prisión invisible.

En su mano derecha, los dedos jugaban inconscientemente con el borde del arma, enfundada en su cintura, un hábito que solo aparecía cuando su mente estaba atrapada entre decisiones imposibles. Sus ojos, normalmente calculadores y serenos, brillaban con un peligro inusual: una mezcla de dolor, furia y una determinación gélida. La fachada del agente perfecto estaba rota, y lo que quedaba era un hombre luchando por mantener el control sobre sus emociones.

Cada paso en ese corredor parecía más largo que el anterior, como si el tiempo se extendiera para obligarlo a enfrentar el abismo que acababa de abrirse frente a él. Jon no era solo un agente en ese momento. Era un hombre herido, un soldado al borde de una batalla personal que sabía que cambiaría todo.

Al entrar en la sala privada, el rostro de Elijah Reed lo recibió con una sonrisa cálida, casi paternal. Pero algo en los ojos del hombre había cambiado. Ya no brillaban con la confianza de los días de entrenamiento; ahora parecían calculadores, llenos de un conocimiento que Jon aún no poseía.

 Elijah Reed es un hombre que lleva su edad con un porte imponente. A sus 55 años, su figura alta y atlética aún refleja los años de entrenamiento intenso, pero su postura ligeramente encorvada sugiere el peso de decisiones difíciles y secretos que nunca debieron ser compartidos. Su cabello, de un gris acerado, está perfectamente peinado hacia atrás, dejando al descubierto una frente amplia que parece cargar con más historias de las que está dispuesto a contar.

Sus ojos, de un verde profundo, son su característica más llamativa, aunque ya no poseen la calidez que Jon Carter recordaba. Ahora son fríos y calculadores, como si evaluaran constantemente la situación, buscando una ventaja incluso en los momentos más triviales. Sin embargo, en ciertos momentos, un destello de cansancio los delata, como si detrás de esa fachada impenetrable hubiera un hombre cansado de pelear contra el mundo.

⏤Siempre supe que llegarías aquí ⏤dijo Elijah, con una voz grave y modulada. 

Jon no respondió de inmediato. En lugar de eso, caminó hacia la ventana que daba al salón principal. Desde allí podía ver a los asistentes al club, despreocupados, ajenos a la tormenta que estaba a punto de desatarse.

⏤Lo sé todo, ⏤dijo Jon finalmente, sin volverse a mirarlo. Su voz era baja, contenida, pero cargada de significado⏤.Sé lo que hiciste. Sé por qué desapareciste.

Elijah suspiró, dejando la copa sobre la mesa.

⏤Nada es tan simple como parece, Jon. No cuando el mundo se desmorona a tu alrededor y tienes que elegir entre dos males.

⏤¿Y tu elección fue traicionar a todos los que confiaron en ti? ⏤Jon se giró, su mirada tan afilada como el cuchillo que llevaba escondido bajo su chaqueta. ⏤¿Incluyéndome a mí? Te recuerdo que eras mi mentor.

El silencio se estiró entre ellos, pesado como el mármol bajo sus pies. Finalmente, Elijah habló, su voz llena de un cansancio que Jon nunca había oído antes.

⏤No fue traición, Jon. Fue supervivencia. Y algún día, cuando llegues a donde yo estoy, lo entenderás.

Jon dio un paso hacia la mesa, sus puños apretados a los costados.

⏤¿Supervivencia? ⏤Su voz era baja, pero cada palabra cargaba un filo⏤. Llamas supervivencia a vender información, a entregar nombres, a exponer a gente que confió en ti, Elijah. Esto no es una cuestión de grises. Es traición, y lo sabes.

Elijah lo miró fijamente, sus ojos azules brillando con una mezcla de desafío y pena.

⏤¿Y qué habrías hecho tú, Carter? ¿Dejar que todo se desmorone, ver cómo las piezas del tablero caen sin hacer nada? Esto no es un juego, muchacho. Es una guerra. Y en la guerra, el lujo de la moralidad se pierde.

Jon se inclinó, su rostro quedó a pocos centímetros del de Elijah.

⏤No tienes idea de lo que he sacrificado, de las líneas que he cruzado. Pero siempre he sabido dónde trazar el límite. ¿Y tú? ¿Dónde trazaste el tuyo?

Por un momento, Elijah pareció vacilar. Pero entonces, su rostro endureció, y su voz se volvió tan fría como el cristal de la copa que había dejado.

⏤Trazar líneas no te salvará, Jon. No te hará menos culpable. Todos somos peones de algo más grande. Yo elegí sobrevivir para seguir jugando. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a sacrificarlo todo por una ilusión de pureza?

Jon retrocedió, su mano rozando el mango del arma bajo su chaqueta.

⏤Si tengo que elegir entre esa ‘ilusión’ y convertirme en lo que eres tú ahora… prefiero morir de pie que vivir arrodillado.

Elijah sonrió, pero era una sonrisa amarga, carente de alegría.

⏤Esa es la diferencia entre nosotros, Carter. Tú aún crees en los héroes. Yo sé que no existen.

Antes de que Jon pudiera responder, un ruido fuerte resonó desde el pasillo exterior. Ambos hombres se congelaron, sus miradas se dirigieron hacia la puerta. Elijah se incorporó rápidamente, su mano buscando una pistola en el interior de su chaqueta.

⏤Parece que tus ideales tendrán que esperar, Jon. La realidad acaba de llamar a la puerta.

De un golpe, las puertas dobles se abrieron con estrépito, chocando contra las paredes como un trueno que llenaba el salón. Jon giró, llevando una mano a su arma enfundada sobre el cinturón. Elijah, con una fluidez que desmentía su edad, ya tenía la pistola en la mano, apuntando hacia la entrada.

⏤Valakas ⏤murmuró Elijah, con un tono que mezclaba furia y resignación⏤. Era cuestión de tiempo.

Tres hombres entraron primero, vestidos con chaquetas de cuero negro, sus rostros llevaban cicatrices y rastros de la vida delictiva que llevaban. Sus armas largas relucían bajo las luces del candelabro, y el líder, un hombre alto con una barba espesa y una cicatriz en forma de media luna sobre el ojo derecho, escaneó el salón con una sonrisa cruel.

⏤Elijah Reed ⏤dijo con una voz ronca que resonó en el aire tenso⏤. Por fin cara a cara. Pensaste que podías robarnos y salir impune. Qué ingenuo.

⏤¿Robarles? ⏤respondió Elijah con una risa seca, su pistola firme pero sin disparar⏤. Solo tomé lo que ustedes ni siquiera sabían que tenían. Y ahora que lo saben, ¿creen que me lo quitarán tan fácilmente?

Jon mantuvo su posición junto a Reed, evaluando rápidamente la situación. Había al menos cinco más detrás del líder, y en cuestión de segundos, la elegante sala del Nocturne se había transformado en un campo de batalla inminente. No podía confiar en Elijah, pero tampoco podía permitir que los Valakas los dominaran.

⏤Tienen cinco segundos para soltar sus armas y largarse ⏤alertó Jon, su voz firme y controlada. Sacó su pistola con un movimiento rápido, apuntando al líder⏤. O terminaremos esta conversación de manera definitiva.

El líder de los Valakas soltó una carcajada gutural, sacudiendo la cabeza.

⏤¿De verdad crees que puedes contra nosotros, Carter? Sabemos quién eres. La pregunta es, ¿sabes tú a qué te enfrentas?

Antes de que Jon pudiera responder, uno de los hombres de los Valakas levantó su arma, y el primer disparo resonó en la habitación. Jon y Elijah se lanzaron al suelo detrás de una mesa mientras los proyectiles rompían los costosos adornos y cristales del salón. El rugido de las balas llenó el espacio, acompañado por gritos y el sonido de muebles destrozados.

El rugido de las balas continuaba llenando el salón mientras los Valakas avanzaban, sus disparos destrozando las elegantes lámparas y los sofás de terciopelo rojo. Jon y Elijah se movieron rápidamente detrás de un muro de piedra decorativa que ofrecía un refugio momentáneo.

⏤¿Tienes alguna salida, o planeas morir en tu propio teatro, Elijah? ⏤gritó Jon, su voz cargada de frustración y furia contenida.

Elijah, con la pistola aún firme en su mano, le lanzó una mirada mordaz mientras se cubría detrás del muro.

⏤Te recuerdo que si estás en esto es porque viniste a buscarme, Carter. Si mueres no será mi responsabilidad.

Jon apretó los dientes, asomándose ligeramente para disparar hacia los atacantes, obligándolos a retroceder.

⏤¡Tú sabes por qué vine!⏤ reclamó, su tono casi quebrándose por la intensidad del momento.

Elijah arqueó una ceja, sin dejar de vigilar el movimiento de los Valakas.

⏤¿Por el archivo?⏤ preguntó con aparente indiferencia, como si la respuesta fuera obvia, como si toda esta situación pudiera resumirse en datos e información.

Jon se giró hacia él con una mirada intensa, sus ojos ardiendo con una mezcla de ira y algo más profundo, algo más personal.

⏤No, por ella… tú sabes dónde está ella.

Oh musa oculta en los pliegues del tiempo,
canta de aquella que desafió al destino.
En un mundo de acero y traición,
fue luz y calma en la tormenta de Jon.

De ojos que atrapaban la luna
y voz que acallaba los gritos de guerra,
era más que una mujer:
era la promesa de lo imposible.

Protegida en un mundo de sombras,
Jon juró que el filo jamás la tocaría.
Ella, su refugio, su redención,
la única razón para cruzar el abismo.

Pero el juego de los hombres oscuros
se la llevó como un pez en la red.
Y Jon, perdido entre juramentos rotos,
despertó en un mar de rencor.

¿Dónde está?, grita en la noche,
mientras los ecos le devuelven silencio.
La busca en las grietas del mundo,
siguiendo rastros de polvo y ceniza.

Elijah, el mentor caído,
guarda la llave de su paradero.
¿La vendió por oro y poder?
¿O la ocultó para protegerla del fuego?

Jon no cesará en su misión,
pues ella es más que amor:
es la chispa que mantiene su alma
viva en un mundo de tinieblas.

Oh, Carter, hombre de acero y heridas,
que tu espada y tus palabras nunca se doblen.
Por ella, cruzarás mil batallas,
por ella, desafiarás al destino mismo.

Elijah se quedó inmóvil por un segundo, apenas un parpadeo en su expresión controlada, pero suficiente para que Jon lo notara. Su rostro, normalmente estoico, mostró una sombra de reconocimiento, una grieta en su máscara impenetrable.

⏤¿Ella?⏤ contestó Elijah, dejando escapar una risa breve y amarga.

⏤¿Qué te hace pensar que yo sé dónde está?

Un disparo resonó al fondo de la sala, arrancándolos de la tensión entre ellos. Ambos se tensaron, sus miradas dirigiéndose instintivamente hacia el ruido. Desde el otro lado de la habitación, la voz del líder de los Valakas cortó el aire, cargada de burla y amenaza.

⏤¿Acaso se están escondiendo gallinas?⏤ bramó el líder, su tono áspero reverberando entre las paredes⏤. ¡Sal de ahí, Elijah, y da la cara! No alargues lo inevitable.

Jon giró rápidamente hacia Elijah, acercándose con pasos firmes.

⏤¡Dime dónde está! ⏤exigió, su voz casi un gruñido.

⏤¡No lo sé! ⏤exclamó Elijah, casi con desesperación. Pero sus ojos esquivaron los de Jon, lo que solo encendió más la furia del agente.

Jon cargó su arma con un movimiento rápido y disparó hacia el aire, el eco del disparo llenando el salón destrozado. Su voz se alzó, clara y firme, dirigida tanto a los Valakas como a Elijah.

⏤¡Un paso más y mueren todos!⏤ gritó hacia los atacantes, luego volvió su atención a Elijah, acercándose tanto que podía sentir su respiración entrecortada⏤. Y tú, Elijah, no estás en posición de negociar. ¡Dime dónde la tienes!

Elijah se inclinó contra la pared detrás de él, su rostro endureciéndose mientras mantenía el arma firme en su mano.

⏤Jon, escucha. Aunque supiera dónde está, este no es el lugar ni el momento. Si los Valakas nos encuentran aquí discutiendo, ninguno de los dos saldrá con vida. ¿De verdad quieres que su muerte sea en vano?

Jon apretó los dientes, su mirada perforando a Elijah.

⏤Si no hablas ahora, no habrá nada más que discutir. Llevo meses persiguiendo sombras por culpa de tus juegos. ¡Esto termina hoy!

Elijah cerró los ojos un segundo, como si buscara en su interior una resolución. Cuando los abrió, había algo distinto en su mirada: resignación mezclada con una pizca de verdad.

⏤Ella está viva, Jon. Eso es todo lo que puedo decirte ahora.

Jon dio un paso atrás, su arma aún apuntando, sus pensamientos una tormenta.

⏤¿Viva? Eso no es suficiente, Elijah. Quiero respuestas. ¿Quién la tiene? ¿Qué hiciste para ponerla en peligro?

En medio del caos, mientras se preparaba para enfrentar a sus enemigos, una vez más, Jon Carter la recordó a ella. No era solo un pensamiento pasajero, era un recuerdo que se clavaba como un cuchillo en su pecho, un fuego que ardía incluso entre las sombras de aquel infierno.

Había llegado a su vida como tantas otras cosas: como una misión. El expediente era sencillo, casi rutinario: proteger a una testigo clave en un caso internacional, alguien que había visto demasiado y ahora tenía un blanco en la espalda. Para Jon, al principio no era más que otro trabajo, un encargo que cumplir con precisión clínica y desapego emocional. Pero no había pasado mucho tiempo antes de que todo cambiara.

La primera vez que la vio, estaba temblando, su vida pendiendo de un hilo. Pero incluso en su fragilidad había una fuerza, un destello en sus ojos que lo dejó sin palabras. No era como las demás personas que había protegido; no había miedo en su mirada, solo una determinación feroz por sobrevivir.

Poco a poco, lo que comenzó como una obligación profesional se transformó en algo más profundo. Con cada día que pasaban juntos, con cada amenaza que esquivaban, Jon sentía cómo las barreras que había construido a su alrededor comenzaban a desmoronarse. Ella no solo confiaba en él para mantenerla a salvo; lo miraba como si fuera algo más que un arma con una misión. Lo miraba como un hombre.

Jon, por primera vez en años, comenzó a imaginar un futuro que no estuviera lleno de sombras y traiciones. Ella se convirtió en la mujer de su vida, la única persona con la que podía imaginarse dejando todo atrás. Había comenzado siendo su misión, pero pronto se dio cuenta de que su verdadero propósito no era protegerla porque era su deber, sino porque no podía concebir un mundo sin ella.

Pero todo cambió el día que se la arrebataron. Fue como si el aire mismo hubiera sido arrancado de sus pulmones. Un solo error, una fracción de segundo en la que bajó la guardia, y ella desapareció. Desde entonces, Jon había recorrido el mundo como un hombre poseído, buscando cualquier rastro, cualquier pista que lo llevara a ella. Su rabia lo había convertido en un huracán, su desesperación en una fuerza imparable.

Y ahora, en medio del caos de aquel salón destrozado, mientras las balas volaban a su alrededor y Elijah Reed le lanzaba medias verdades, Jon sabía que no podía detenerse. No importaba cuántos enemigos tuviera que enfrentar, cuántas líneas tuviera que cruzar. Ella lo era todo. Su razón. Su redención.

Una bala pasó rozando su costado, arrancándole un gemido contenido y sacándolo del sueño que lo había atrapado por un momento. El calor del metal le recordó que la fantasía no tenía cabida en el caos que los rodeaba.

⏤¡Deja de soñar, Carter! ⏤le gritó Elijah, su tono áspero y lleno de urgencia mientras preparaba su arma. Se giró rápidamente hacia Jon, sus ojos calculadores y enfocados⏤.Si sigues perdido en tus pensamientos, ninguno de los dos saldrá vivo de aquí.

Jon apretó los dientes, desterrando las imágenes de ella de su mente, aunque el eco de su risa aún resonaba en su cabeza. Habían llegado más hombres. El sonido de botas pesadas acercándose desde el pasillo y el estallido constante de disparos lo confirmaban. Estaban completamente rodeados.

Él se movió hacia una de las columnas rotas del salón, presionando su espalda contra el mármol frío mientras recargaba su arma con manos firmes.

⏤¿Y cuál es el plan ahora, Elijah? ¿Esperamos a que entren y terminen el trabajo? ¿O tienes otra de tus salidas mágicas escondida por aquí?

Elijah disparó dos veces hacia la entrada, obligando a los Valakas a retroceder momentáneamente.

⏤Mi plan era que no te metieras en mi maldito camino, pero parece que eso ya no es una opción. Hay una salida por el sótano, pero llegar allí será una maldita pesadilla.

Jon miró alrededor, evaluando la situación. El salón estaba en ruinas. Las paredes que una vez habían sido símbolo de lujo ahora estaban llenas de agujeros de bala y grietas. Los muebles, antes perfectos, ahora eran montones de astillas y tela quemada.

⏤¿Por qué no lo dijiste antes?⏤ espetó Jon, asomándose para disparar un par de balas que hicieron eco en el caos⏤. ¿O pensabas que íbamos a morir juntos aquí, como un par de idiotas?

Elijah sonrió apenas, una mueca amarga.

⏤Todavía no sé si quiero salvarte, Carter. Pero si los Valakas me atrapan, lo último que quiero es tener que escucharte quejarte en mi último aliento.

Jon lanzó una mirada rápida hacia Elijah, evaluándolo, buscando cualquier señal de que estaba a punto de traicionarlo. No había tiempo para debates.

⏤Bien. Tú guías, pero si intentas algo, prometo que serás el primero en caer.

Elijah hizo un gesto hacia la parte trasera del salón.

⏤La entrada está detrás del bar. Pero vamos a necesitar despejar el camino. Están en todas partes.

Un rugido desde el pasillo indicó que los Valakas se acercaban más. Jon apretó su arma con más fuerza y dejó escapar un suspiro contenido.

⏤Entonces, empecemos a limpiar ⏤dijo, sus palabras afiladas como el filo de un cuchillo.

Elijah asintió con una mueca, su pistola lista en la mano. Ambos salieron de detrás del muro, moviéndose con precisión letal. Jon disparó primero, derribando a uno de los Valakas que intentaba flanquearlos, mientras Elijah cubría su espalda, disparando hacia las sombras que se movían rápidamente entre los escombros.

⏤¡A la izquierda! ⏤gritó Elijah, girando para derribar a un atacante que se acercaba con un cuchillo. El disparo fue limpio, y el hombre cayó al suelo como un peso muerto.

Jon se lanzó hacia el bar, utilizando los escombros como cobertura. Sus ojos analizaban cada movimiento, cada sombra, buscando una ventaja.

⏤No puedes seguir corriendo, Elijah,⏤ dijo mientras recargaba. ⏤En algún momento, tendrás que enfrentar esto.

⏤¿Estás filosofando en medio de una emboscada? ⏤respondió Elijah, disparando hacia un grupo que intentaba rodearlos⏤. Definitivamente eres el peor compañero de equipo que he tenido.

Los Valakas eran implacables. Por cada uno que caía, parecía que dos más aparecían. El sonido de las balas y los gritos llenaba el aire, un caos que devoraba el elegante salón. Jon y Elijah se movían como si fueran una sola unidad, sus diferencias y tensiones relegadas al instinto de supervivencia.

De repente, una ráfaga de disparos impactó cerca de Jon, forzándolo a lanzarse al suelo. Desde su posición, vio a uno de los líderes de los Valakas apuntando directamente a Elijah.

⏤¡Cuidado! ⏤gritó Jon, pero fue demasiado tarde.

El disparo resonó como un trueno. Elijah retrocedió tambaleándose, su rostro contrayéndose en una mueca de dolor. Su mano se llevó instintivamente al costado, donde la sangre comenzaba a empapar su traje. Sus piernas cedieron, y cayó de rodillas.

⏤¡No, maldita sea! ⏤rugió Jon, levantándose de inmediato y disparando hacia el atacante con una precisión mortal. La bala impactó al Valaka en el pecho, derribándolo al instante. Pero no había tiempo para celebraciones.

Jon corrió hacia Elijah, esquivando balas mientras el caos continuaba.

⏤¡Vamos, no puedes caer aquí! ⏤dijo con furia mientras lo agarraba por debajo de los brazos. Elijah dejó escapar un gruñido, su respiración pesada y errática.

⏤Siempre… quise salir de este teatro con estilo ⏤murmuró Elijah con una sonrisa débil, la sangre saliendo de la comisura de sus labios.

⏤Cierra la maldita boca y sigue respirando ⏤replicó Jon, arrastrándolo hacia una esquina donde un pedazo de muro todavía los cubría parcialmente.

Las balas seguían lloviendo, golpeando el mármol y levantando polvo alrededor de ellos. Jon se cubrió a medias con su cuerpo mientras buscaba su mochila. Sacó un pequeño botiquín y presionó un vendaje contra la herida de Elijah.

⏤Esto no va a detener la hemorragia ⏤dijo Jon con un tono que intentaba ser firme, pero sus manos temblaban⏤. No puedes morir aquí, Elijah. No antes de decirme dónde está ella.

Elijah levantó la mirada, sus ojos verdes apagándose lentamente.

⏤Jon… lo siento… por todo ⏤susurró, antes de que su cabeza cayera hacia atrás.

⏤¡No te atrevas a morir ahora! ⏤rugió Jon, su voz quebrándose por un segundo. Lo sostuvo con fuerza, casi sacudiéndolo para mantenerlo consciente. El sonido de los Valakas acercándose llenaba el aire como un tambor de guerra, pero Jon no podía apartar la atención de Elijah⏤. ¡Dime dónde está!⏤exigió, su voz cargada de furia y desesperación⏤. ¡Dime dónde está Gaia! ¡Dime dónde está tu hija!

Elijah dejó escapar un suspiro entrecortado, la mención de su hija pareció atravesarlo más profundamente que la bala que lo había alcanzado. Sus ojos intentaron enfocarse en Jon, aunque la vida se escapaba de ellos como agua entre los dedos.

El eco de las balas y los gritos de los Valakas se desvaneció en la mente de Jon mientras cargaba a Elijah herido. Por un momento, el peso de su antiguo mentor en sus brazos lo devolvió al pasado, a aquel día en que todo comenzó. Los recuerdos lo golpearon como una ola: la oficina oscura, el humo de un cigarro colgando en el aire, y la voz de Elijah, cargada de una gravedad que Jon no entendió por completo en ese momento.

⏤Carter, necesito que hagas algo por mí ⏤dijo Elijah, con una calma que no encajaba con el ambiente tenso de la habitación. Estaba detrás de su escritorio, sus dedos jugueteando con una llave antigua mientras sus ojos evitaban los de Jon.

Jon, de pie frente a él, cruzó los brazos con desconfianza.

⏤¿Algo más personal que salvar tu pellejo en la última misión? ⏤bromeó, aunque su tono era más ácido de lo habitual.

Elijah dejó escapar un suspiro, apagando el cigarro en el cenicero. Cuando finalmente levantó la mirada, sus ojos verdes tenían un brillo distinto: preocupación, casi miedo, una emoción que Jon rara vez veía en él.

⏤Esto no es una misión estándar, Jon. Es personal. Y si te estoy pidiendo a ti que lo hagas, es porque sé que eres el único que puedo confiar.

La seriedad en su tono hizo que Jon frunciera el ceño.

⏤¿De qué estás hablando, Elijah? Si quieres mi ayuda, necesito más que palabras vagas.

Elijah se levantó de su silla y caminó hacia una ventana, observando las luces de la ciudad con una expresión distante.

⏤Es mi hija, Jon.

Jon parpadeó, sorprendido. Había trabajado con Elijah durante años, y nunca había mencionado tener una hija.

⏤¿Tu hija? ¿Desde cuándo tienes una hija?

⏤No es algo que divulgara fácilmente ⏤admitió Elijah, su voz baja⏤. Gaia ha estado fuera del radar toda su vida, pero ahora… alguien sabe de su existencia. Y esos malditos Valakas no se detendrán hasta que la encuentren.

Jon respiró hondo, dejando que la información se asentara.

⏤¿Por qué la buscan? ¿Qué tiene que ver tu hija con los Valakas?

Elijah se giró hacia él, su expresión endureciéndose.

⏤Es más complicado de lo que puedo explicarte ahora. Pero lo importante es esto: ella no puede quedarse donde está. Necesito que la escondas, que la protejas. Cualquier cosa que pase, no permitas que la encuentren. Tú eres el único en quien confío para esto.

Jon dudó, evaluando a Elijah con ojos entrecerrados.

⏤¿Por qué yo? Tienes recursos, contactos. Podrías enviar un equipo entero para protegerla.

⏤Porque un equipo atraería atención ⏤respondió Elijah rápidamente⏤. Y porque tú… tú no fallas. No con algo como esto. Gaia no es solo una misión, Jon. Es mi vida. Si le pasa algo, nunca me lo perdonaré.

La intensidad en las palabras de Elijah hizo que Jon bajara la guardia, aunque no por completo.

⏤Está bien ⏤dijo finalmente, dejando escapar un suspiro⏤. Dame los detalles. Pero si esto va a complicarse más de lo que dices, quiero saberlo ahora.

Elijah asintió, sacando una carpeta sellada de su escritorio y entregándosela a Jon.

⏤Todo lo que necesitas está aquí. Su ubicación, las rutas de escape, lo básico. Pero Carter… ⏤hizo una pausa, el brillo en sus ojos volviendo a suavizarse⏤. Por favor. Prométeme que harás todo lo posible por mantenerla a salvo.

Jon tomó la carpeta, su mirada fija en Elijah.

⏤Si estoy en esto, no necesito prometerlo. Lo haré.

Por un momento, el hombre que siempre había sido su mentor pareció menos un estratega frío y más un padre aterrorizado.

⏤Gracias, Jon ⏤dijo en un susurro.

De vuelta en el presente, Jon sacudió la cabeza, alejando el recuerdo mientras el cuerpo de Elijah se volvía más pesado en sus brazos. La gravedad de sus palabras en aquel momento nunca había sido tan clara como ahora. Gaia no era solo una misión, y Jon sabía que no descansaría hasta cumplir su promesa.

¡Oh, musa! Canta de Gaia, el faro en la tormenta,
de cabellos dorados como campos de trigo al sol,
y ojos azules, profundos como océanos secretos,
donde el dolor y la esperanza danzan en eterno vaivén.

Nació entre sombras, en un mundo roto,
hija de secretos y pactos no dichos.
En su mirada brilla la fuerza de mil batallas,
pero su risa, cuando llega, es la calma del guerrero.

¡Oh, musa! Susurra de su carga pesada,
de un nombre que resuena entre traidores y héroes.
Gaia, guardiana de verdades ocultas,
promesa de redención en un mundo que arde.

Su andar es ligero, pero deja marcas profundas,
en corazones que la tocan, en almas que la ven.
Es más que una mujer; es un destino,
un juramento hecho sangre en las manos de Carter.

¡Oh, musa! Grita de su lucha en el olvido,
de un padre que la escondió entre montañas,
y de un protector que la busca entre ruinas,
arriesgando todo, cruzando las líneas del fuego.

Gaia, la luz que guía al perdido,
la razón en un caos de traición y guerra.
Por ella, Jon no cesará en su lucha,
por ella, desafiará al mismo destino.

¡Oh, musa! Que tu canto nunca se apague,
pues su historia aún no ha terminado.
Gaia, la chispa que enciende la redención,
un nombre que vive en los labios de la eternidad.

El sonido de las balas y el caos alrededor parecían desvanecerse mientras Jon sostenía a Elijah, viendo cómo la vida se le escapaba lentamente. La desesperación lo devoraba, un grito ahogado en su pecho que no podía soltar.

⏤¡Dime dónde está Gaia!⏤ insistió Jon, su voz quebrándose mientras lo sacudía levemente. Sabía que Elijah era la última persona que podía darle respuestas. Si él moría sin decirle dónde estaba, todo se perdería.

Elijah abrió los ojos con esfuerzo, su mirada ya borrosa, pero todavía fija en Jon.

⏤Los… archivos ⏤murmuró, apenas audible, como si cada palabra costara una eternidad.

⏤¡Gaia! ⏤repitió Jon, desesperado, su tono cargado de furia y miedo⏤.¿Qué archivos? ¿Dónde?

Con una mano temblorosa, Elijah alcanzó el bolsillo interior de su chaqueta y sacó un pequeño USB portátil, manchado con la sangre que fluía de su herida. Se lo entregó a Jon, sus dedos apenas pudiendo sostenerlo.

⏤En los archivos…⏤ susurró, jadeando⏤.Se termina todo. ⏤Su voz se hizo más débil, como si cada palabra fuera un desafío contra la muerte⏤. Gaia… es la clave. Cuídala, Carter… es tu misión de vida.

Jon tomó el USB con manos temblorosas, sus ojos moviéndose rápidamente entre el dispositivo y el rostro de Elijah.

⏤Elijah… no puedes dejarme con esto. Necesito más.

Pero el cuerpo de Elijah se relajó de repente, su cabeza cayendo hacia un lado mientras su pecho soltaba su último aliento. El salón, lleno de disparos y caos, pareció detenerse por un instante. Jon apretó los dientes, su mandíbula tensa, mientras sostenía el cuerpo sin vida de su antiguo mentor.

⏤Maldita sea, Elijah ⏤murmuró, su voz apenas un susurro⏤. No puedo hacer esto solo.

Con un rugido contenido, Jon cerró los ojos por un momento, apretando el USB en su puño. En el fondo, sabía que no tenía tiempo para lamentaciones. Los Valakas seguían acercándose, y ahora tenía en sus manos la única pista que podría llevarlo a Gaia.

⏤No fallaré ⏤dijo para sí mismo, levantándose lentamente, dejando el cuerpo de Elijah apoyado contra el muro destrozado. Guardó el USB en el bolsillo interior de su chaqueta, su rostro endureciéndose mientras su determinación lo llenaba de nuevo.

Jon se levantó, su mirada fija en el pasillo donde los Valakas seguían disparando. Elijah yacía inmóvil contra el muro destrozado, pero Jon no tenía tiempo para lamentarse. Su mente estaba enfocada en una sola cosa: salir con vida y descubrir lo que contenía el USB.

Se movió con rapidez y precisión, disparando hacia los Valakas que intentaban acercarse. Cada bala era un mensaje claro: no sería fácil derribarlo. Jon sabía que no podía quedarse mucho tiempo más. La cantidad de enemigos seguía aumentando, y sus recursos eran limitados.

⏤¡Atrás! ⏤gritó mientras derribaba una columna cercana, bloqueando temporalmente el paso de algunos atacantes. Aprovechó el momento para avanzar hacia el bar, donde recordaba que había una puerta que Elijah mencionó anteriormente.

Sin embargo, antes de que pudiera alcanzar su objetivo, una figura emergió de las sombras. Un disparo resonó, pero no fue dirigido a él. Uno de los Valakas cayó al suelo, y luego otro, sus armas golpeando el mármol. Jon se giró rápidamente, apuntando con su pistola hacia la dirección de los disparos.

Ahí estaba ella.

⏤Gaia ⏤susurró, su voz mezclando incredulidad y alivio.

Frente a él, Gaia se movía con la gracia de alguien que sabía exactamente lo que hacía. Llevaba un traje táctico negro que se ajustaba perfectamente a su figura, sus ojos azules brillaban con una mezcla de determinación y furia. En una mano sostenía una pistola con silenciador, y en la otra, un cuchillo que brillaba bajo las luces destrozadas del salón.

 ⏤Perdón por llegar tarde, Carter ⏤dijo Gaia, disparando con precisión hacia un Valaka que intentaba sorprenderlos desde la izquierda. Su voz era firme, casi burlona, pero en su rostro había un destello de emoción que Jon no pudo ignorar⏤. Pero tenía asuntos que arreglar por mi cuenta.

Jon, cubriendo su retaguardia, disparó a otro enemigo que intentaba acercarse.

⏤¿Qué pasa aquí? ⏤respondió con sorpresa⏤. Hubiera sido útil saber que estabas entrenada para esto antes de arriesgar mi vida por ti.

Gaia sonrió ligeramente, un destello fugaz en medio del caos.

⏤Si te lo hubiera dicho, ¿dónde estaría la diversión?

La batalla continuó, pero juntos, se movían con una sincronía que no requería palabras. Uno a uno, los Valakas cayeron, hasta que el salón quedó en un silencio inquietante. El olor a pólvora impregnaba el aire, y el eco de los disparos aún resonaba entre los muros destrozados. Jon bajó su arma lentamente, su mirada recorriendo los cuerpos en el suelo.

⏤¿Eso fue todo? ⏤preguntó, su voz baja pero cargada de incredulidad.

⏤Por ahora ⏤respondió Gaia, guardando su arma con movimientos rápidos y eficientes⏤. Pero vendrán más. Vámonos antes de que sea tarde.

Jon asintió, pero en lugar de moverse, la detuvo sujetándola suavemente del brazo. Gaia lo miró, sorprendida por un momento, antes de que la intensidad de su mirada la atrapara. No necesitaban palabras. Había algo en sus ojos, una mezcla de emoción contenida y alivio que había estado acumulándose durante tanto tiempo.

Sin pensarlo dos veces, Jon la acercó y la besó. Fue un beso lleno de todo lo que no había podido decir: su preocupación, su rabia, su alivio al verla viva. Gaia no se apartó. En lugar de eso, le devolvió el beso con la misma intensidad, como si en ese momento, el resto del mundo no importara.

Cuando se separaron, ambos estaban respirando con dificultad, pero no por la batalla. Gaia lo miró fijamente, sus ojos azules brillando con una intensidad que Jon nunca había visto antes.

⏤¿Qué fue eso, Carter? ⏤preguntó, aunque su voz tenía un toque de diversión.

Jon sonrió ligeramente, una rareza en él.

⏤Algo que debí hacer hace mucho tiempo.

Gaia negó con la cabeza, pero su sonrisa lo decía todo.

⏤Eres un caso perdido, ¿lo sabías?

⏤Y tú sigues siendo mi misión más complicada ⏤respondió Jon mientras tomaba su arma nuevamente⏤. Pero definitivamente la mejor.

Gaia suspiró, girándose hacia la salida.

⏤Vamos. Tenemos mucho por hacer…

Jon la siguió, pero en su interior, algo había cambiado. Por primera vez en años, sentía que el vacío que lo había acompañado durante tanto tiempo comenzaba a llenarse.

En el mármol roto del salón, la sangre escribió su canción,
de traición, redención y un adiós sin perdón.
Elijah, maestro y sombra de pasado eterno,
cayó como un árbol viejo, dejando secretos al viento.

Gaia, la luz que emerge del caos,
caminó entre los ecos de pólvora y balas.
Un faro en la tormenta de la verdad,
un juramento que late en el pecho de Carter.

Jon, guerrero de acero y carne herida,
sintió el peso del mundo en su puño cerrado.
Un USB, un destino, una vida por salvar,
y la promesa de no fallar nunca más.

El salón calla, pero las paredes recuerdan,
las voces de los caídos, el eco de los valientes.
En cada bala disparada y en cada aliento perdido,
se traza un camino hacia un futuro incierto.

Así termina el acto, pero no la obra,
pues en las sombras, nuevos enemigos se alzan.
Gaia y Jon, unidos por más que el deber,
preparan sus almas para la guerra que viene.

Que el mármol y el oro cuenten esta historia,
de héroes imperfectos, de amor y gloria.
Pues en la lucha eterna de luz y oscuridad,
Gaia es la chispa, y Carter, la espada que brilla al final.

13 Responses

  1. Wow! Pude imaginar cada paso dado por Jon, las emociones de la narración y la expectativa por lo que está por venir tras su reencuentro.
    Increíble y cautivador. Gracias Ana

  2. wow, sin duda alguna, me encanto la narrativa, me senti en medio de la accion, muy cardiaco, me gusto, me quede con pica de continuar.

  3. La narración tiene el poder de trasladarte a ese lugar e imaginar con cada detalle que describes verlo como si estuviera ahí con ellos, emocionante capitulo.
    Quisiera más de esta historia, definitivamente me encantaría.

  4. Pero que inicio! Tengo más preguntas que el mismo Jon y ahora me intriga saber todo, quiero saber que archivos tiene ese USB, y como porque Gaia apareció justo en ese momento

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *